10 lecciones feministas para mi hijo

Criar a un hijo tiene sus retos independientemente del género. Sin embargo, tener un hijo hombre me ha obligado a pensar de forma distinta en muchas situaciones, sobre todo a futuro. Sé que soy su primer referente de lo que es ser una mujer, y eso es una enorme responsabilidad sabiendo que - si así lo decide - compartirá su vida con una. Y de no ser así, lo que sí es seguro es que cruzarán en su camino muchas de ellas.
  1.  Sí. Desde siempre a la mujer le ha costado tener los mismos derechos que el hombre. En muchos lugares y ámbitos, le sigue costando. Reconocerlo y saberlo no es negar las virtudes y derechos de los hombres, ni va en contra de la igualdad de género. Todo lo contrario.
  2. Ser feminista no significa agachar la cabeza frente a una mujer (no lo hagas nunca). Significa no hacer que ella la agache ante ti (ni esperar que lo haga). No es ser “feminazi”, es sobre la capacidad y derecho que una mujer tiene de elegir.
  3. No importa si decides jugar con un carrito, o una muñeca. La única condición para que no uses algún juguete, es que este sea peligroso, o de alguien más (y no lo quiera prestar).
  4. Las tareas en la casa son responsabilidad de todos. El género no determina quién hace qué tarea (ni exonera de hacerlas).
  5. Las caricias, besos y abrazos que te da papá, son igual de normales que los que te da mamá. Dar un beso a tu abuelo, tío, primo etc. no te hace menos hombre.
  6. Llorar tampoco.
  7. El arte no es sólo cosa de niñas, ni los deportes sólo cosas de niños. Así como la lengua y la literatura no son sólo para niñas, y las ciencias sólo para niños. Los dos se enriquecen con la participación de ambos. Tú te enriqueces de participar en ambos.
  8. Ver a una mujer convertirse en mamá y enamorarse de su maternidad no es verla perder su capacidad como profesional.
  9. Una profesional que decide no convertirse en mamá no es menos mujer, ni menos ser humano.
  10. Habrá mucha gente que te dirá que esta lista no es cierta.
Written By

Esposa y mamá. Neuropsicóloga de profesión, pero amante del arte, la danza, leer y escribir.