Anorexia a los 16: “Perdí libras y peso, pero también perdí mi alegría, mi salud y mi amor propio”

Fui diagnosticada y no me avergüenzo de escribirlo.

Yo era una niña feliz. Tenía el amor de mi familia, estaba satisfecha con mis logros académicos, tenía ilusiones, buen humor y paz interior.

Entonces comencé a crecer, como nos pasa a todos los seres humanos. Mi cuerpo de niña empezó a cambiar. De repente tenía curvas femeninas, y eso fue un shock para mí, que siempre había sido bastante delgada. Comenzó a preocuparme cada vez más este cambio corporal, este aumento de peso que no era más que el inicio de una nueva etapa en mi vida.

Decidí que quería seguir siendo delgada, porque siempre lo había sido. Y siento que también por la influencia de los medios de comunicación, que a diario nos atacan con que los cuerpos hermosos son delgados, especialmente a las mujeres.

Comencé a buscar dietas, y sin darme cuenta disminuí mis porciones hasta que no eran casi nada. Inicié restringiendo los snacks y llegué a restringir hasta los tiempos de comida principales.

Dejé de disfrutar mis comidas favoritas, comencé a ejercitarme de forma excesiva, a tener mucho frío las 24 horas aunque el día fuera caluroso. Algunos días no ingería más de 150 calorías.

De repente tenía curvas femeninas, y eso fue un shock para mí.

Me sentía agotada, enojada, ansiosa, triste, diferente, frustrada, culpable, confundida, estresada, atrapada y sola.

Pero cada vez que la ropa me quedaba más floja, que las personas me decían que estaba linda o me felicitaban por tener “fuerza de voluntad” para restringir mis comidas, me sentía feliz, orgullosa de mí misma. Lastimosamente era una felicidad y satisfacción momentánea.

A este punto muchos de ustedes ya sabrán con qué enfermedad fui diagnosticada a mis 16 años.

Sí, fui diagnosticada con anorexia nerviosa y no me avergüenzo de escribirlo, porque es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, en cualquier momento de su vida, sin importar si es mujer u hombre. Ser diagnosticada con anorexia no es únicamente estar en un infra peso. Es sentirte culpable por comer, tenerle miedo a alimentos específicos, buscar a toda costa quemar calorías para adelgazar, no sentirte o verte lo suficientemente delgada, inteligente, capaz o bella.

La anorexia no es algo que la persona elija, no es para llamar la atención, o por tonta, como muchos creen. Es una enfermedad que te consume sin darte cuenta, que te hace sentir que tienes el control sobre lo que comes, sobre tu vida, cuando en realidad actúas controlada por la anorexia.

Algunos días no ingería más de 150 calorías.

El proceso de recuperación es un proceso muy difícil. Es un proceso durante el cual tratas de vencer miedos y estereotipos, intentas dejar de compararte con los demás o con tu yo pasado, buscas aceptar que tu peso no es el adecuado para tu salud, y que la delgadez extrema no es linda.

Consiste en luchar contra tu propia mente todos los días, en aprender a amarte después de mucho tiempo de no hacerlo, en intentar de ignorar los ideales de belleza que ofrecen los medios de comunicación.

Cuando padeces anorexia, tiendes a esconder muchos sentimientos o ideas para no ser juzgada. “Estoy gorda”, “soy tonta”, “no merezco nada”, “si como, engordaré”. Un sinfín de pensamientos que para una persona sin la enfermedad parecen irracionales. La mayoría de personas no se angustian al comer, no saben qué es tenerle miedo a alimentos específicos, no se critican constantemente.

La anorexia trajo a mi vida muchas más enfermedades mentales, como la dismorfia corporal, la depresión y los ataques de ansiedad, que muchas veces cuesta diagnosticar porque crees que es normal llorar de la nada, ver lo malo de ti y otros hábitos autodestructivos. Tratar de expresar lo que sientes es todavía más difícil, porque son muchos sentimientos los que se experimentan al mismo tiempo, tantos pensamientos dando vueltas en tu mente que llegas a confundirte y no eres capaz de decir cómo estás cuando te lo preguntan.

Perdí libras durante la anorexia, pero no fue sólo eso. Me perdí salidas con seres queridos por miedo a comer. Perdí mi sonrisa, mi tranquilidad, mi buen humor, mi amor propio, mi salud, mi energía, mi equilibrio hormonal y mi “muchosidad”.

Las personas me decían que estaba linda o me felicitaban por tener “fuerza de voluntad”.

En el proceso de recuperación por el cual estoy pasando no sólo estoy ganando peso: estoy ganando vida. Estoy reconciliándome con la comida, ganando esperanza, aprendiendo a vivir de verdad, obteniendo felicidad, amor propio y más.

Es difícil acabar con los pensamientos negativos, porque mi mente se acostumbró tanto a ellos que amarme parecía algo ilógico, y subir de peso algo innecesario.

Hay días buenos y malos, pero cada día al despertar sé que tengo una nueva oportunidad para continuar ganando vida, para demostrar que soy más fuerte que la anorexia.

Si conoces a alguien, o tú misma crees tener algún trastorno alimenticio, díselo a quien más quieras, busca ayuda de profesionales o en internet. Envíame un correo si quieres, pero por favor no continúes con esos hábitos que comienzan con quitarte libras y terminan quitándote la vida.

La mayoría de personas no se angustian al comer, no saben qué es tenerle miedo a alimentos específicos.

Recuerda que para tener un desorden alimenticio como la anorexia, bulimia, ortorexia y otros no es necesario tener un aspecto de calavera, porque el problema está en la mente que no te deja disfrutar de lo hermoso de la vida.

Te dejo algunos links a páginas que me han ayudado mucho. Me gusta leer, porque me hace ver que no soy la única persona que tiene ese tipo de pensamientos o miedos, y que es normal sentirse a veces mal y a veces bien.

Feed Me Recovery 
National Eating Disorders 
Eating Disorder Hope
The Mighty
Recovery Warriors

Mi correo es: camilaleph212@gmail.com. Gracias por leerme.

Publicado originalmente en Dejémonos de Pajas.