Carta a mi cuerpo

A lo largo de los años, tú sigues aquí, fiel. No te aburres de mí, a pesar de lo mal que te he tratado. Debo dejar de pensar que nunca te pasará algo malo y debo empezar a cuidarte mejor, pues tú eres yo. 

Tengo que iniciar con una disculpa.

Perdona por no darme cuenta de todo lo que has hecho por mí estos 29 años, y porque más de la mitad del tiempo he deseado que fueras diferente.

Perdona por no verte con los mismos ojos de cuando era niña, cuando te veía perfecto.

Perdona por todas esas veces que me vi en el espejo y deseaba no tenerte tal y como eres.

Perdona por esas veces que te cubrí pensando que alguien más te estaba juzgando.

Perdona por compararte con otros cuerpos y enojarme contigo por no verte como esos que consideraba perfectos.

Perdona por no dejarte descansar cuando lo merecías, por tantos desvelos que has tenido que pasar conmigo, perdiendo el tiempo.

Perdona por esas veces que me ejercité de más y te lastimé, y también por todo ese tiempo que no quise ejercitar para nada.

Perdona por todas esas veces que me vi en el espejo y deseaba no tenerte tal y como eres.

Perdona por las noches de fiesta que no pensé en lo mucho que te hacía trabajar para desintoxicarte de humo y alcohol.

Perdona por todos esos excesos de comida y esos excesos de dieta; por malnutrirte.

Perdona por hacerte trabajar hasta tarde, hasta terminar exhausta, y por no darte el tiempo para recuperarte.

Perdona por dejar que el estrés me consumiera hasta enfermarte.

Perdona por no agradecerte con palabras todo lo bueno que haces por mí, por mantenerme viva.

No puedo cambiar lo que he hecho, pero puedo seguir adelante y hacerlo mejor en el futuro.

Estaré pendiente de ti, de tu salud y de todo lo que haces por mí todos los días.

Estoy orgullosa de ti y voy a celebrar todas tus cualidades.

Pensaré menos en esas imperfecciones que te hacen perfecto.

Quiero una vida saludable contigo,

Yo.

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Nutrición flexible y consciente, nutrición deportiva, asesoría nutricional. Líder #iniciativaBOPI.