Cómo saber si una película es sexista, en tres sencillos pasos

Tres preguntas que podemos hacernos para cuestionar la forma en que la cultura pop nos retrata a las mujeres.

Van a pensar que soy exagerada, pero desde que descubrí el Test de Bechdel ya no puedo ver películas tranquilamente.

De niña, mis favoritas fueron las de la Guerra de las Galaxias (las primeras tres, que ahora ya ni sé cómo se llaman), y nunca se me ocurrió que mi adorada princesa Leia era casi la única mujer en el universo que hablaba. Que aunque era un gran personaje, bien construido y fuerte, no tenía ni una amiga, ni una hermana, nadie con quién platicar que no fuese hombre.

Y luego le pasé el test a los libros, a la televisión, y se me abrió un mundo. No quiere decir que me rehúso a leer un libro que no pasa el test, no hay que ser fanática tampoco (¿o tal vez sí?), pero me parece significativo lo que dice de la cultura dominante y cómo nos retrata a las mujeres.

El Test de Bechdel es sencillo, sólo hay que contestar tres preguntas:

1. ¿La película tiene más de una mujer (con nombre y diálogo)?
2. ¿Estas mujeres se hablan entre sí?
3. ¿Se hablan de algo que no sea de hombres?

Comenzó como un chiste, un cómic de Allison Bechdel en un periódico alternativo publicado en 1985, pero el pequeño test se ha popularizado tanto que en algún momento se describió como el estándar por el cual las críticas feministas juzgan la televisión, las películas, los libros y otros medios. Y aunque no lo crean, aún en 2016 una tercera parte de las películas más taquilleras no pasaban el test.

¿Por qué es importante el Test de Bechdel?

No sé ustedes, pero yo me encuentro rodeada de una gran cantidad de mujeres con quienes hablo regularmente. Desde mi brillante mamá, que tiene tanto de qué hablar y qué enseñarme, hasta mis asombrosas amigas que me enseñan de todo, todos los días.

¿Cuánto tiempo pasaré hablando sobre hombres con ellas? Reconozco que menciono a mi esposo a menudo, sale en la conversación por sus opiniones, sus bromas, su forma de ver el mundo. Porque es una gran parte de mi vida, por supuesto. Pero será un 3 por ciento de mi plática, si mucho.

Las mujeres hablamos de literatura, de salud, de la realidad nacional, de arte, de teatro, del racismo, de la política, de educación y de nuestros trabajos. Discutimos nuestros proyectos creativos, nuestras luchas y nuestros sueños. Compartimos frustraciones, miedos, esperanzas. Algunas también, por qué no, hablamos de hijos e hijas, de colegios y de la casa.

Tenemos vidas complejas e interesantes. Entonces, ¿por qué retratarnos siempre a través de personajes femeninos que pasan horas discutiendo sus novios, ex novios, esposos, futuros esposos, amores y desamores?

Una parte pequeña de la vida

La creadora del cómic que inspiró el test, Allison Bechdel, dice que su amiga Liz Wallace inspiró la idea, y que ella a su vez se inspiró en una cita de Virginia Woolf, en “A Room of One’s Own”:

“Todas estas relaciones entre mujeres, pensé al recordar la espléndida galería de mujeres en la ficción, son demasiado simples […] Entonces traté de recordar algún caso en el curso de mis lecturas en el que dos mujeres fueran representadas como amigas […] Hay de vez en cuando madres e hijas. Pero casi sin excepción las mujeres son retratadas en función a su relación con los hombres. Era extraño pensar que los grandes personajes femeninos de la ficción fueron, hasta tiempos de Jane Austen, presentados no sólo a través del punto de vista del otro sexo, sino únicamente en relación con los miembros del otro sexo. ¡Y qué parte tan pequeña de la vida de una mujer es ésa!”

Qué parte tan pequeña de la vida de una mujer es ésa, sin duda.

Muchos medios de comunicación han discutido el test a profundidad, y claro, no es infalible. Tantas películas pasan el test y siguen siendo insoportablemente sexistas. Y tantas más no incluyen a mujeres entre los personajes, y son excelentes, y qué. Pero para mí, conocerlo fue un primer paso para ver más críticamente ese gran negocio del cine, de las grandes y costosas películas taquilleras de las que es casi imposible escapar.

Son tres preguntas que podemos hacernos para cuestionar la forma en que la sociedad, la cultura pop occidental, la industria cinematográfica nos retrata a las mujeres. Y tal vez, algún día, cambiarla.

 

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Directora y fundadora de La Regla, el medio que siempre quiso leer. Edita, escribe, traduce y produce pero sobre todo, lee. Mamá feminista.