Dejé mi trabajo para criar a nuestra bebé

Nadie me deja en nuestra casa al cuidado de nuestra hija: soy yo quien ha hecho la elección.

Alguna vez dije que jamás dejaría de trabajar para ocuparme de un hijo, que era algo machista que no sería capaz de hacer. Muchos años después he decidido hacer, por mi propia elección, eso que dije que nunca haría.

Tengo mis razones para hacerlo, y siento que nadie me lo ha impuesto. Es la decisión de una mujer empoderada que se considera feminista, que toma sus propias decisiones y que ahora ha decidido dedicarse a la crianza de su hija.

Entiendo que poder tomar mi decisión es un gran privilegio. Desearía que todas las mujeres tuvieran la misma oportunidad, de poder elegir. Que no existiera, entre tantas cosas, el fenómeno de las mujeres que tienen que dejar a sus hijos para ir a cuidar a los hijos de otros, para poder dar de comer a los suyos.

Desearía que más mujeres pudieran trabajar desde sus casas, o que las empresas para las que trabajan contaran con guarderías para que pudieran compartir más tiempo y disfrutar más a sus hijos y los hijos a sus mamás.

Porque en mi caso, no hay mejor persona para encargarse de ello. Posiblemente no sepa mucho de criar niños, pero soy la madre de nuestra hija, y eso me da muchos puntos extras que me colocan en el primer lugar de la lista.

El reto de criar

Según la Real Academia de la Lengua Española, “criar” significa “nutrir y alimentar al niño. Instruir, educar y dirigir. Desarrollarse, crecer. Establecer por primera vez o fundar algo”.

Es algo profundo, criar a un hijo; algo retador y una responsabilidad inmensa, posiblemente la más grande que he tenido. Personalmente creo que es la oportunidad de hacer de una nueva persona que viene al mundo –limpia, en blanco– alguien buena, segura, honesta, correcta, educada (o todo lo contrario).

Ser mamá de tiempo completo no me oprime ni me reduce.

Y aunque existe el libre albedrío, por supuesto, y hay gente no tan buena que tuvo padres maravillosos que dieron todo de sí para hacer de ellos buenas personas, son mayores las probabilidades de que alguien sea mejor persona al tener a su lado padres responsables, activos y pendientes.

Pienso que todas las cosas que he aprendido en la vida –cada día de mi vida, cada grande o pequeña lección, los estudios, la universidad, una carrera profesional, el darle la vuelta al mundo– se han convertido en herramientas maravillosas e inmensamente valiosas para este nuevo trabajo.

Nadie me deja en nuestra casa al cuidado de nuestra hija: soy yo quien ha hecho la elección.

Ser mamá de tiempo completo no me oprime ni me reduce; libera y engrandece mi alma y mi corazón.

Tengo el privilegio de poder elegir, ya sea elegir cuidar y criar a nuestra bebé o aplicar para el trabajo que deseo… y ahora éste es el trabajo que deseo y que he elegido.

Quiero enseñarle a nuestra hija todo lo que sé y aprender de ella todas las lecciones que tiene que darme, quiero estar a su lado en la época más importante, la de su formación. Quiero hacerle sentir y saber que es una persona capaz, valiosa, especial y libre. Quiero hacerle sentir y saber que es una mujer maravillosa e infinitamente amada.

Hace más o menos diecisiete años tuve mi primer trabajo formal para el cual no tenía experiencia laboral, y hoy vuelvo a estar en una posición similar. Una vez más, ¡estoy lista para aprender!

“La Nave Nodriza”, Carmela Enríquez, 2017. La primera lección que nuestra hija me dio fue el demostrarme que ella toma sus propias decisiones, que es libre. Yo quería que el parto fuera natural sin epidural, pero ella venía sentada, ¡tan sentada como era posible! y por eso el parto fue cesárea. Éste es el tributo que hice para nuestra hija; yo hice un humano y ella me hizo mamá.

Publicado originalmente en Pantone Magenta.

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Mujer, feminista, diseñadora de profesión y vocación. Artista visual, apasionada por lo bello, amante del buen comer y del buen beber.

1 Comment

  • Me encanta, me encuentro en la misma etapa y he tomado la misma descisión. Nunca pensé que fuera tan fácil considerar dejar mi profesión, la cual me encanta y para la que tanto me preparé. Pero tenemos el privilegio de poder elegir, y también he elegido criar a una mujer de bien, a esta vida que se me ha encomendado.

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