Hablémonos más

Los silencios nos han matado en este país. Es tiempo de romperlos, de tratar de entendernos en nuestras diferencias. Reflexiones sobre las protestas de 2017.

Me ha tomado varios días digerir todo lo que sentí y vi en el paro del 20 de septiembre. Ha tomado pláticas con varias personas para escucharlas, expresarme, ordenar ideas. He leído algunos artículos y noticias, visto fotos y videos.

Me he alejado algunos días de las redes y plataformas sociales, porque también es desgastante. Creo que aún sigo en el proceso de reflexionar, cuestionar y procesar las protestas de estos meses, y los acontecimientos políticos que son como aguijones, puyando el país y el corazón una y otra vez.

Lo que más ha pasado por mi mente es “y ahora, ¿qué sigue?”.

Fue impresionante ver a tanta gente para el paro, tanto movimiento y tantos sectores representados. Es importante tomar los espacios públicos para denunciar, para protestar, para expresarnos.

Sin embargo, no es suficiente. Las protestas de 2015 fueron masivas e históricas, pero henos aquí, en similares condiciones. Una amiga me comenta que vio cambios en los carteles y consignas, en la diversidad de personas que estuvimos en la plaza, en la energía que se sentía ese día. Creo que tiene razón. No estamos “en las mismas” que en el 2015, pero muy poco ha cambiado.

Esto no me sorprende ni me abruma. Así se construye ciudadanía, así se construye un país, con mucho trabajo y de manera paulatina. Pero ahora que ya sabemos que podemos presionar de alguna forma y que no vamos a quedarnos calladxs ante las movidas corruptas del gobierno, es hora de nuevos aprendizajes y acciones.

Por ejemplo, tenemos mucho que aprender de los movimientos indígenas y campesinos que llevan décadas de resistir, siglos de resiliencia, y que mueven a mucha gente, en varios lugares (no sólo la capital).

Hay que llevar la unidad de las universidades en la calle y con mantas a otros niveles y espacios.

Y tenemos que llevar la protesta y la indignación a profundidades que incluyan la rabia contra el genocidio, contra el femicidio, contra el racismo.

Imaginen el impacto que podría tener el que nos hablemos unxs a otrxs, el que nos sentemos a la mesa a dialogar. Si logramos tanto con vuvuzelas, ¡imagínense cuánto lograríamos si en realidad nos habláramos!

Entiendo la importancia de expresarnos, pero las vuvuzelas no permiten que se escuche nada más… es otro tipo de silencio.

Los silencios nos han matado en este país, y es tiempo de romperlos, de hablarnos más, de encontrarnos y tratar de entendernos en nuestras diferencias. Somos un montón, hemos crecido un poco del 2015 para acá. Sigamos pues, creciendo, creando los espacios para aprender unxs de otrxs y para realmente organizarnos para continuar construyendo el país que queremos.

Fotos: Majo Aldana

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Antropóloga guatemalteca. Encontré el arte como forma de autocuidado y de conexión conmigo misma y con otrxs.

2 Comments

    • ¡Ja ja ja, gracias por la observación! Buscamos un lenguaje inclusivo y no sexista en La Regla, y algunas de nuestras autoras prefieren el uso de x para reemplazar las letras que denotan género en las palabras. ¡Saludos!

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