Las niñas de Guatemala están desnutridas

Las niñas necesitan comer para crecer, y en Guatemala ni comen, ni crecen.

En los primeros cinco años de vida, los niños y niñas de todo el mundo tienen el mismo potencial de crecimiento. En Guatemala, 1 de cada 2 niños sufre de desnutrición crónica, el porcentaje más alto de la región. La talla pequeña en las niñas guatemaltecas no es genética. Es un indicador de desnutrición crónica.

Además de frenar el crecimiento de los niños, la desnutrición crónica frena el desarrollo del cerebro y disminuye sus capacidades. Y lo más grave es que, pasados los dos años, las consecuencias son para toda la vida. El daño es irreversible. Una niña desnutrida será una adulta menos productiva, con menores ingresos y mayores probabilidades de ser una adulta pobre. Una niña desnutrida tiene más probabilidad de tener hijos desnutridos.

La desnutrición crónica es un problema ignorado porque no sabemos identificarlo. Al preguntar qué es desnutrición crónica, la mayoría piensa en los casos de hambruna, que son los más publicitados y los que causan más indignación. Pero esto es desnutrición aguda. La desnutrición aguda sólo afecta al 1.5% de los niños (que ya es demasiado). Si pasa del 2%, se vuelve emergencia nacional.

La desnutrición crónica es más difícil de ver a simple vista. Mientras que la desnutrición aguda afecta el peso y se manifiesta en niños delgados, la desnutrición crónica es el retraso en el crecimiento de los niños menores de 5 años. Las niñas deben alcanzar la talla esperada para su edad, y para esto las familias necesitan apoyo con información, servicios de salud y consejería. Si no sabemos que hay un problema, no podremos corregirlo.

Causas

Una causa de la desnutrición crónica es la alimentación insuficiente. Durante los primeros seis meses de vida, esta alimentación la puede cubrir la lactancia materna exclusiva, pero a partir de este momento los niños necesitan complementar. En muchas áreas del país, este es el momento en que la desnutrición crónica echa raíz.

Las niñas necesitan proteínas para crecer: leche, huevos, carne y pollo para desarrollar su cerebro y su cuerpo. Las tortillas y los frijoles no son suficientes, por mucho. Para muchas familias es difícil llenar la cuota de proteínas necesarias para el desarrollo de sus hijos e hijas durante los primeros tres años. Además, las enfermedades gastrointestinales comienzan a afectar a las niñas al empezar a gatear, a explorar, tocar cosas a su alrededor, ponerse cosas en la boca.

Y la mayoría de las familias guatemaltecas no tienen las herramientas para combatir el problema porque no saben que existe. Los papás mismos dicen que sus hijos simplemente son bajitos, pero como no son delgados ni tienen el abdomen pronunciado (léase, no sufren de desnutrición aguda), no se preocupan en resolver.

Si las familias no saben qué sucede con sus hijas, quiere decir que su centro de salud no brinda el servicio adecuado de monitoreo de crecimiento, ni da una buena consejería de alimentación. Las familias tienen el derecho a exigir un servicio de salud de calidad.

La falta de acceso a alimentos, la falta de atención sanitaria y el agua y saneamiento insalubres son causas subyacentes de la desnutrición crónica del país. La pobreza y desigualdad son las causas básicas.

¿Qué se puede hacer?

Existen algunas experiencias positivas en prevención de desnutrición alrededor del mundo. El monitoreo de peso y talla, el uso de agua hervida, la prevención de enfermedades del tracto digestivo, la planificación familiar, la capacitación a comunidades.

El hecho de que la mitad de los niños y niñas de nuestro país vive con desnutrición crónica debe ser algo que nos preocupa, que nos indigna, que nos mueve a actuar. A veces pensamos que no podemos hacer nada, que no podemos hacer un cambio, pero cada quien puede colaborar.

Podemos discutirlo, investigarlo, escribirlo. Podemos sacarlo en las conversaciones entre amigos y familia. Podemos educar, informar. Podemos hablar sobre la desnutrición crónica, sobre qué es y cómo remediarla, hasta que sea un tema tan importante que quienes tienen el poder para ayudar, lo hagan. Ya sea el gobierno o las comunidades o las familias.

Hasta que ya nadie lo pueda ignorar.

El potencial de las niñas desnutridas es el potencial de nuestro país. En el Día Internacional de las Niñas, ese es mi pequeño aporte. ¿Cuál es el tuyo?

Foto: Santiago Billy/Comvite

Written By

Directora y fundadora de La Regla, el medio que siempre quiso leer. Edita, escribe, traduce y produce pero sobre todo, lee. Mamá feminista.

1 Comment

  • Hola Gabriela, qué bonito encontrar a más gente que le interesa este flagelo silencioso. Me encanta tu propuesta, creo que es un tema que debería estar instalado en la agenda, que tenemos que hablar de ello, que todos entendamos que no es normal y el daño que le hace a nuestras comunidades y país. Hablarlo, discutirlo, entenderlo y asimilarlo. Por mi parte, cada que conozco a una embarazada, casi que la evangelizo con la información que sé, la invito a formar parte de grupos de lactancia materna, a conocer sus derechos durante el parto, le doy un par de recetas de papillas complementarias y le explico qué es la DC y por qué es importante que su hijo/a crezca sano y feliz. Ojalá veamos pronto una verdadera estrategia de prevención a nivel gubernamental.

Comments are closed.