No me dejó ningún tren, ¡me subí al mío!

Las mujeres podemos estudiar, trabajar, viajar, ser exitosas, cumplir cualquier sueño. Todo esto con o sin un hombre a la par. Somos perfectamente capaces de triunfar por nuestra propia cuenta.

Durante veintiocho años he orquestado mi vida a mi antojo, sin preocuparme por cumplirle a la sociedad sus caprichos; soy una persona que no sigue la receta al pie de la letra. Y no, no me importa que me llamen rebelde.

Siempre analizo los pros y contras de cada decisión y no me dejo influenciar por nadie que no me parezca sano o acertado. Pero a pesar de caminar día a día con este escudo, a veces los golpes aparecen del aire y llegan a tocar puntos vulnerables.

Respeto mucho el pensamiento de las generaciones pasadas, y lucho el doble para que hagan lo mismo con mi generación. Pero a las señoras que reunión tras reunión me preguntan por el novio, que me aseguran que estoy llegando a mi fecha límite y que el tren se me va, déjenme decirles que están muy equivocadas: no me dejó ningún tren, ¡me subí al mío!

Estoy cumpliendo mis sueños académicos y profesionales, y no por eso me creo más que las mujeres que decidieron ser amas de casa. No se trata de superioridad, se trata de poder elegir.

Creo firmemente en la libertad para cualquier mujer en el mundo, y simplemente no veo el matrimonio como una meta a cumplir en este momento. El tener o no tener pareja es una decisión personal que se toma para beneficio propio, y no para cumplirle a la familia, o a la tía incómoda que te ve como una solterona.

He salido victoriosa de la mayoría de esos golpes certeros, pero más de alguno logra dejar secuelas. El último: la foto.

Las redes sociales nos exponen –claro, bajo “nuestra autorización”-, y esta semana tomé la decisión de subir una foto que me encantó, abrazada a un amigo que adoro con el alma. ¿El resultado?

“¡Al fin!”
“¿Quién es?”
“¡Sólo hombres sos!”
“¿El novio?”
“¡Te ves feliz!”
“¡Al fin completa!”
“Realizada, como debe ser!”

No, no y no.

Estoy feliz y completa, y adivinen qué: no tengo novio. No me tengan lástima, no sufro por nadie.

Las mujeres podemos estudiar, trabajar, viajar, ser exitosas, cumplir cualquier sueño. Todo esto con o sin un hombre a la par. Somos perfectamente capaces de triunfar por nuestra propia cuenta.

Soy una periodista deportiva y he logrado construir mi camino y luchar por alcanzar mis sueños en un mundo machista. Han cuestionado mi sexualidad por saber de deportes. Y ahora, resulta que una foto inocente con alguien del sexo opuesto me salva de ser una solterona, de que me deje el tren, de ser incompleta.

Pero no pienso permitir que me lastime el machismo de esta sociedad. Voy a seguir compartiendo mis fotos en redes sociales, y a todos los que me siguen, sólo les pido que por favor: ¡Vivan y dejen vivir!

Foto: Dayne Topkin

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Periodista. Apasionada por los deportes, feminista, sarcástica y amante del buen café.