Privilegio 101: Una guía rápida

Foto: Santiago Billy/Comvite
No voy a explicar todo lo que hay que saber sobre el privilegio, pero te voy a dar una buena base con lo básico que hay que saber. Este artículo fue originalmente publicado en Everyday Feminism. 

“Privilegio” es una palabra que vas a escuchar a menudo en espacios de justicia social, tanto en línea como fuera de línea.

Algunas personas comprenden fácilmente el concepto. Otras –y yo era así– encuentran el concepto confuso y necesitan un poco más de ayuda.

Si estás dispuesto a aprender sobre privilegio, pero no sabes dónde empezar, ¡viniste al lugar correcto!

Antes de empezar, quiero aclarar que este artículo no es muy completo, Es decir, no voy a explicar todo lo que hay que saber sobre el privilegio. Pero te voy a dar una buena base con lo básico que hay que saber.

Pensá en el privilegio no como una lección, sino un campo de estudio. Para realmente comprender el privilegio, debemos seguir leyendo, aprendiendo y pensando críticamente.

Definir el privilegio

Los orígenes del término privilegio se remontan a los años treinta, cuando WEB DuBois escribió sobre el “salario psicológico” que permitía a los blancos sentirse superiores a los negros. En 1988, Peggy McIntosh desarrolló la idea de privilegio en un documento titulado “Privilegio blanco y privilegio masculino: una relato personal de las correspondencias que se ven en el trabajo en Estudios de Género.

Podemos definir el privilegio como un conjunto de beneficios no ganados que se dan a personas que encajan en un grupo social específico.

La sociedad otorga privilegios a las personas debido a ciertos aspectos de su identidad. Los aspectos de identidad de una persona pueden incluir raza, clase, sexo, orientación sexual, idioma, ubicación geográfica, habilidad y religión, por nombrar algunos.

¡Pero los grandes conceptos como el privilegio son mucho más que sus definiciones básicas! Para muchos, esta definición por sí sola plantea más preguntas de las que responde. Así que a continuación te presento algunas cosas sobre el privilegio que todos debemos saber:

1. El privilegio es el otro lado de la opresión.

A menudo es más fácil notar la opresión que el privilegio.

Es definitivamente más fácil notar la opresión que experimentas personalmente que los privilegios que experimentas personalmente, porque ser maltratado probablemente te deje una mayor impresión que un trato justo.

Así que, considera las formas en que sos oprimido: ¿Cómo estás en desventaja por la forma en que la sociedad trata aspectos de tu identidad? ¿Eres mujer? ¿Estás incapacitado? ¿Tu sexualidad cae bajo el paraguas queer? ¿Sos pobre? ¿Tenés una enfermedad mental o una discapacidad de aprendizaje? ¿Sos una persona de color? ¿Sos de género no conforme?

Todas estas cosas pueden hacerte difícil la vida, porque la sociedad desautoriza a las personas que encajan en esos grupos sociales. A eso le llamamos opresión.

Pero, ¿qué pasa con las personas que la sociedad no priva de sus derechos? ¿Qué pasa con las personas que la sociedad autoriza a nuestro costo? A eso le llamamos privilegio.

El privilegio es simplemente lo opuesto a la opresión.

2. Necesitamos entender el privilegio en el contexto de los sistemas de poder.

La sociedad está afectada por una serie de sistemas de poder diferentes: el patriarcado, la supremacía blanca, el heterosexismo, el cissexismo y el clasismo, por nombrar algunos. Estos sistemas interactúan juntos en un sistema gigante llamado en inglés kyriarchy.

Los grupos privilegiados tienen poder sobre los grupos oprimidos.

Los privilegiados son más propensos a estar en posiciones de poder; por ejemplo, son más propensos a dominar la política, a ser económicamente acomodados, a tener influencia sobre los medios de comunicación y ocupar cargos ejecutivos en las empresas.

Los privilegiados pueden usar sus posiciones para beneficiar a las personas como ellos mismos, es decir, a otras personas privilegiadas.

En una sociedad patriarcal, las mujeres no tienen poder institucional (al menos, no basado en su género). En una sociedad supremacista blanca, las personas de color no tienen poder institucional basado en la raza. Y así.

Es importante tener esto en cuenta, porque el privilegio no va en ambos sentidos. El privilegio femenino no existe porque las mujeres no tienen poder institucional. Del mismo modo, los privilegios negros, los privilegios trans, y los privilegios de los pobres no existen, porque esos grupos no tienen poder institucional.

También es importante recordarlo porque las personas muchas veces ven el privilegio de forma individual y no sistemática. Si bien las experiencias individuales son importantes, tenemos que tratar de entender el privilegio en términos de sistemas y patrones sociales. Estamos mirando la regla, no la excepción a la regla.

3. Los privilegios y las opresiones se afectan mutuamente, pero no se niegan mutuamente.

Yo experimento mi identidad queer en relación con mi identidad como mujer. Experimento estos aspectos de mi identidad en relación con mi experiencia como una persona con una enfermedad mental, como alguien que es blanca, como alguien que es Sudafricana, como alguien que no tiene discapacidades corporales, como alguien que es cisgénero.

Todos los aspectos de nuestras identidades,, ya sean oprimidos o privilegiados por la sociedad, interactúan entre sí. Experimentamos los aspectos de nuestras identidades colectiva y simultáneamente, no individualmente.

A la interacción entre los diferentes aspectos de nuestras identidades a menudo se refieren como una intersección. El término interseccionalidad fue acuñado por Kimberlé Crenshaw, quien lo utilizó para describir las experiencias de las mujeres negras, que experimentan tanto sexismo como racismo.

Mientras que todas las mujeres experimentan el sexismo, el sexismo que experimentan las mujeres negras, por ejemplo, es único porque está marcado por el racismo.

Para ilustrar con otro ejemplo, las enfermedades mentales son a menudo estigmatizadas. Como una mujer con una enfermedad mental, me han dicho que mi trastorno de estrés postraumático es “sólo PMS (síndrome pre menstrual)” y el resultado de “ser una mujer demasiado sensible”. Esta es una intersección entre la fobia a las discapacidades y la misoginia.

Los aspectos que son privilegiados de nuestra identidad también pueden afectar a los aspectos oprimidos. Sí, el privilegio y la opresión se cruzan, pero no se niegan mutuamente.

A menudo, las personas piensan que no pueden experimentar privilegios porque también experimentan opresión. Un ejemplo común es la idea de los blancos pobres, que piensan que no experimentan privilegio como blancos por ser pobres. Pero este no es el caso.

Ser pobre no niega el hecho de que usted, como persona blanca, es menos probable que se convierta en víctima de la brutalidad policial en la mayoría de los países del mundo, por ejemplo.

Ser pobre es una opresión, sí, pero esto no anula el hecho de que usted todavía puede beneficiarse del privilegio blanco.

Como escribió Phoenix Calida:

“El privilegio significa simplemente que bajo el mismo conjunto de circunstancias, la vida sería más difícil sin tu privilegio.

Ser pobre es difícil. Ser pobre y discapacitado es más difícil.

Ser mujer es difícil. Ser mujer trans es más difícil.

Ser una mujer blanca es difícil. Ser una mujer de color es más difícil.

Ser un hombre negro es difícil. Ser un hombre negro gay es más difícil”.

Veamos el ejemplo de las personas pobres y blancas. Ser blanco significa tener acceso a recursos que pueden ayudarte a sobrevivir. Es más probable que tengas una red de apoyo de personas relativamente acomodadas. Puedes utilizar estas redes para buscar un trabajo.

Si vas a una entrevista de trabajo, es más probable que te entreviste una persona blanca, ya que los blancos son más propensos a estar en puestos ejecutivos. Las personas en posiciones de poder suelen ser de la misma raza que tú, así que si tienen prejuicios raciales, es posible que sean perjudicados a tu favor.

Por otra parte, una persona negra pobre no tendrá acceso a esos recursos, es poco probable que sea de la misma raza que las personas en el poder y es más probable que sea dañado por los prejuicios raciales. Así que una vez más: Ser blanco y pobre es difícil, pero ser negro y pobre es más difícil.

4. El privilegio describe lo que cada quien debe experimentar

Cuando usamos la palabra “privilegio” en el contexto de la justicia social, significa algo ligeramente diferente al modo en que la mayoría de la gente lo usa en su entorno cotidiano.

A menudo pensamos en los privilegios como “ventajas especiales”. Con frecuencia escuchamos la frase “X es un privilegio, no un derecho”, lo que transmite la idea de que X es algo especial que no se debe esperar.

Debido a la forma en que usamos la palabra “privilegio” en nuestra vida cotidiana, a menudo las personas se molestan cuando otros señalan algunos de sus privilegios.

A an conocido mío al principio le costó entender el concepto de privilegio. Una vez me dijo: “los hombres no suelen experimentar acoso callejero por su género, pero eso no es un privilegio, eso es algo que todos deberíamos esperar”.

Correcto. Todo el mundo debería esperar ser tratado de esa manera. Todo el mundo tiene el derecho de ser tratado de esa manera. El problema es que ciertas personas no son tratadas de esa manera.

Para ilustrar: nadie debería ser tratado como alguien no confiable en función de su raza. Pero muchas veces se desconfía de las personas de color –en particular los negros– por prejuicios hacia su raza.

Los blancos, sin embargo, no experimentan ese racismo sistémico, basado en su raza. Lo llamamos “privilegio blanco” porque las personas blancas están libres de la opresión racial.

No usamos el término “privilegio” porque creamos que todos se merezcan ese tratamiento.

Llamamos “privilegio” al privilegio porque reconocemos que no todos lo experimentan.

5. Privilegio no significa que no trabajaste duro

La gente a menudo se pone a la defensiva cuando alguien señala que tiene privilegio. Y entiendo totalmente por qué –antes de entender completamente el privilegio, actuaba de la misma manera.

Muchas personas piensan que tener privilegios significa que han tenido una vida fácil. Como tales, se sienten atacados personalmente cuando la gente señala su privilegio. Para ellos, es como si alguien estuviese diciendo que no han trabajado duro, o que no han soportado ninguna dificultad.

Pero esto no es lo que significa privilegio.

Podés ser privilegiado y tener una vida difícil. El privilegio no significa que tu vida es fácil, sólo que es más fácil que la de otros.

Leí esta brillante analogía que comparaba el privilegio blanco y el transporte en bicicleta en una ciudad enfocada en los automóviles, y me inspiró para ampliar la analogía a el privilegio en general.

Así que digamos que tú y tu amigo deciden salir en bicicleta. Deciden viajar por la misma distancia, pero toman rutas diferentes. Tú tomas una ruta que es un poco accidentada. Vas por carreteras que tienen un declive. Hace mucho calor, pero el viento está en tu espalda. Llegas a tu destino, pero estás quemada por el sol, tus piernas están adoloridas, estás sin aliento y tenés un calambre.

Cuando finalmente te encontrás con tu amigo, te dice que el viaje también fue horrible para él. Las calles también estaban llenas de agujeros, pero el camino que tomó estaba en una pendiente todo el tiempo. Estaba aún más quemado que tú porque no tenía protector solar. En un momento, una fuerte ráfaga de viento sopló y se lastimó el pie. Se quedó sin agua a mitad de camino. Cuando se entera de su ruta, comenta que tu experiencia parece que fue más fácil que la suya.

¿Significa eso que no hiciste lo mejor que podías? ¿Significa que no te enfrentaste con obstáculos? ¿Qué no trabajaste duro? No. Lo que significa es que no te enfrentaste a los mismos obstáculos que tu amigo.

El privilegio no significa que tu vida es fácil, o que no trabajaste duro. Simplemente significa que no tienes que hacer frente a los obstáculos que otros tienen que soportar. Significa que la vida es más difícil para aquellos que no tienen el privilegio sistémico que tienes.

¿Y ahora qué?

A menudo, la gente piensa que las feministas y los activistas de la justicia social señalan el privilegio de las personas para que se sientan culpables. ¡Este no es el caso en absoluto!

No queremos que te sientas culpable. Queremos que te unas a nosotras en desafiar los sistemas que privilegian a algunas personas y oprimen a otros.

La culpa es un sentimiento inútil: nos hace sentir avergonzados, y esto nos impide hablar y hacer cambios. Como señala Jamie Utt, “si la culpa por mis privilegios me impide actuar contra la o presión, entonces es simplemente otra herramienta de la opresión”.

No necesitás sentirte culpable, porque tener privilegios no es tu culpa: no es algo que elegiste. Pero lo que sí puedes elegir es contrarrestar tu privilegio y utilizarlo de una manera que desafíe a los sistemas opresivos, en lugar de perpetuarlos.

Entonces, ¿qué podés hacer, como persona que experimenta privilegios?

Entender qué es el privilegio es un comienzo, así que ¡ya diste el primer paso!

Hay una gran cantidad de información por ahí en Internet, por lo que en primer lugar te recomiendo que leas más acerca de los conceptos de opresión y privilegio, para ampliar tu comprensión. Los enlaces de este artículo son un buen lugar para empezar.

Pero sólo comprender el privilegio no es suficiente. Debemos tomar medidas.

Escuchá a las personas que sufren opresión. Aprendé cómo podés trabajar en solidaridad con los grupos oprimidos. Unite a las comunidades feministas y activistas para apoyar a quienes no tienen tus privilegios. Enfocate en enseñarle a otras personas privilegiadas acerca de sus privilegios.

Y por encima de todo, ten en cuenta que tu privilegio existe.

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Foto: Santiago Billy/Comvite

Este artículo fue publicado originalmente por Sian Ferguson el 29 de septiembre de 2014 en Everyday Feminism.

Sobre la autora:

Sian Ferguson escribe y contribuye al sitio Everyday Feminism. Es una feminista sudafricana que actualmente estudia un BAchelors of Social Science en Lengua y Literatura Inglesa y Estudios de Género en la Universidad de Cape Town. Ha sido invitada a escribir en sitios como Women24 y Foxy Box, y también escribe en su blog personal. En su tiempo libre, escribe muchos tweets @sianfergs y pasa tiempo con su hermoso grupo de amigos. Lee sus artículos en Everyday Feminism.